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Albeiro Arciniegas

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GUILLERMO EDMUNDO CHAVES GARCÍA

 

     En sus obras se escucha el vaivén de los trigales maduros, se siente el cabeceo de los árboles majestuosos y vive la música parlanchina de las fuentes.

                                                                            Carlos Albornoz Rosas

  

     Chaves ha sido colocado por Chambú a la altura de Tomás Carrasquilla, José Eustasio Rivera y Jorge Isaacs.

                                                                                 José Núñez Segura

 

    Chambú será por muchas décadas el espejo de la raza.

                                                                       Alberto Quijano Guerrero

 

     Esta obra de Chaves –Chambú– es una de las cuatro mejores novelas de la literatura colombiana.

                                                                            Juan Lozano y Lozano

    

     La poesía de Chaves se distingue por el clima de su emoción, por su lenguaje traspasado de luz, por la limpieza de sus imágenes y su sentido profundo de la naturaleza.

                                                                                  Eduardo Carranza

 

     Sinopsis biográfica

 

     Aún se guarda en la memoria el recuerdo de “una vida sencilla, silenciosa y solitaria”. Perdurará por siempre su presencia respetable, saludo amable, actitud generosa: su estilo. Vivió intensamente al servicio de la palabra, cantando a su región, sembrando sueños, ilusiones y esperanzas. Y, así, su huella quedó intacta en la tierra nariñense que tanto exaltó y quiso.

     El Maestro Guillermo Edmundo Chaves, nació en Pasto el 19 de mayo de 1902, estudió Derecho en la Universidad de Nariño y se graduó como Abogado en la Universidad Nacional.

     Vinculado a la Asamblea de Nariño, Representante a la Cámara, Juez en el Valle, en Santander del Norte y Magistrado del Tribunal Administrativo de Nariño. Al igual que el autor de Morada al Sur, Chaves fue poeta de una sola obra: Oro de Lámparas, poemario que vio la luz en 1940; como el creador de La Vorágine, Chaves fue también autor de una sola novela bautizada con el nombre terrígeno de Chambú. Sin embargo, y dentro de su producción literaria, quedaron inéditas otras obras como La vendedora de ilusiones, Caminos, Llamarada, Horizontes y Cumbres y caminos en el sur de Colombia.

 

     La obra

    El Chambú

 

     Esta novela fue editada en 1946, por el escritor caldense Adel López. Chambú es síntesis de la belleza del paisaje andino, es el canto sentido a la tierra sureña, al amor y la angustia, es el despertar de América.

     El profesor Joseph Vélez de la Universidad de Baylor, en Texas, Estados Unidos, quien redactó Cinco ensayos sobre Chambú, manifiesta que ésta es una novela de amor, de protesta social y de novomundismo; el tono es poético por estar impregnado, de principio a fin, de toda clase de imágenes. “Es la crítica de todo lo que anda mal y la esperanza de un país nuevo”, afirma el catedrático.

     En todo caso, Chambú es un canto a la raza, novela de corte sociológico y psicológico aplicada a pueblos tropicales y mestizos, describe todas las dimensiones de lo humano, la suerte de los explotados y oprimidos.

     Chambú es la roca, el grito, el símbolo de la lucha, la esperanza y guía de un pueblo, por los senderos de América.

     Chambú es ronda de amor, danza de la alegría, cielo gigante de la sangre. Chambú es el amor aceptado, sin medir demasiado el futuro, como el paletazo de tierra que cubre la simiente, como la ola que se funde en otra ola, como la llamarada sobre la resina.

     Chambú es la angustia de un dolor sin nombre –del dolor ajeno y del propio– del amor frustrado, de la desilusión temprana, del pesar eterno, angustia de la violencia y desespero de ver la miseria humana.

     Guillermo Edmundo Chaves García, un nariñense carismático, generoso y sencillo, grande entre los grandes, a quien la poesía le nacía del corazón, como aparece el arroyo campesino, como surge la esperanza y la amistad, murió el 21 de diciembre de 1984. Él sí que fue honra y gloria de Nariño, orgullo de las letras colombianas, así los altos diletantes lo quieran ignorar.