GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL
EL ETERNO IRREVERENTE
Aunque sus primeros cuentos fueron publicados en La Estafeta Literaria de Madrid y en la revista Mundo Nuevo de París, la publicación que lo dio a conocer fue Cóndores no entierran todos los días, obra escrita en las heladas aulas de Torobajo cuando se desempeñaba como profesor de la Universidad de Nariño. A partir de ese momento comenzó una acelerada y vigorosa producción literaria que hasta el momento comprende doce novelas, un libro de cuentos, artículos de prensa y opiniones varias. Su vocación política lo llevo a ser elegido Alcalde de Tulúa en dos oportunidades y Gobernador del Valle y, aunque goza de un prestigio mítico en Colombia, no se pudo librar de la cárcel y tuvo que pagar una condena que casi lo lleva a la eliminación física.
Retando los cánones más tradicionales de la sociedad vallecaucana, se declaró homosexual y, con su estilo irreverente, ha puesto a temblar a más de uno de los intocables del país. Gustavo Álvarez Gardeazábal, quien nació en Tulúa en 1945, es un intelectual polémico e inquietante, un escéptico de la vida, la literatura y la política. Su capacidad le alcanza, incluso, para que actualmente sea un periodista estrella en La luciérnaga de Caracol, radio, al lado de Hernán Peláez Restrepo.
Gustavo: ¿A qué dedicó su tiempo después que recobró su libertad?
El tiempo pasa muy rápidamente, ya van a hacer cuatro años de que terminó el oprobio. Ejerzo de gurú. La cárcel me dio un prestigio inusitado, soy consultado por muchos de los poderosos de este país, empresarios y políticos y, de vez en cuando, algún intelectual. Asesoro, casi siempre gratis, aunque algunos viéndome tan escaso de fondos contribuyen con alguna cajita de champaña freixenet
Un periódico capitalino publicó una foto de usted vendiendo plátanos, ¿se siente víctima de una pobreza misional?
Me tocó porque no tenía con qué vivir y me fue mal... muy mal. Perdí los ahorros vendiendo plátanos. Pero parece que las cosas van mejorando, comencé hace unos días a hacer un comentario de tres minutos los domingos en Noticinco y creo que si consigo anunciantes podré subsistir.
¿Qué le enseñó la política? Y, ¿por qué los escritores fracasan tanto cuando incursionan en esos menesteres?
Siempre hice literatura desde el punto de vista de la política. Y cuando hice política la hice con un marcado tinte literario. Por esos mis éxitos políticos y por eso mis fracasos. Creí que en Colombia se podía gobernar sin robar (muy literario) y me equivoqué. Creí que para triunfar en literatura hay que dejarse robar de los editores (muy político) y me equivoqué.
Usted afirma: “Los escritores colombianos somos una especie en vías de extinción que apenas si sobrevivimos en el país que más gente matan al año tragándonos las palabras que ya ni en los sepelios nos dejan leer”. Hablemos en serio, ¿es tal la crisis que vivimos en este país de mierda (y de mierdosos)?
¡Peor aún! Opinar es ahora mas grave que cuando los pájaros de mis novelas hacían de las suyas porque nadie lee y hacerlo por televisión o radio genera tales problemas entre los intocables que uno vive escapándose de caer acribillado. Recuerde que somos un país que no acepta la derrota, nosotros no aceptamos perder, siempre estamos buscando el desquite, la venganza... por eso somos lo que somos.
¿Qué piensa del proceso con los paras? ¿O, como muchos sectores, cree que todo se debe tirar al trasto de la basura porque el Presidente Álvaro Uribe es demasiado generoso y no hay justicia?
Por el contrario. Me parece que el proceso de los paras abre las puertas para un gran proceso con la guerrilla. Si la ley de perdón y justicia se aprueba ella será aplicada igualmente a los guerrillos. Si las negociaciones con los paras funcionan, así se podrán hacer las de las guerrillas. Por supuesto, yo parto de una base, creo que sin perdón y olvido no se puede lograr una verdadera paz en este país. Si no lo hubiéramos hecho así con el frente nacional hoy todavía nos estaríamos matando entre liberales y conservadores.
Uno de sus últimos libros, Las Mujeres de la Muerte, ¿qué temática aborda en esa obra? ¿Historias reales o ficticias?
Siempre vivo confundido entre la realidad y la ficción. No se donde comienza una cosa y termina la otra porque yo escribo de los problemas de la tierra, de las angustias de los seres humanos que me rodean, yo escribo de mi patria, yo no me dedico a llenar páginas sobre Tamerlán y los tártaros ni sobre los testículos de la paloma del espíritu santo.
En relación con el país, legalizar la droga, ¿le sigue pareciendo el camino adecuado para salir del hueco histórico?
Cada vez reafirmo más mi tesis de la legalización decretada por la ONU. El día que a la droga le pongan estampillas y le cobren impuestos podrán gastar la plata que invierten en perseguirla, en una gran campaña publicitaria para mostrar lo dañino que es... igual a como hicieron con el cigarrillo. Se gastarían menos pesos y habría menos muertos.
En el panorama nacional, un líder que con inteligencia evite llevarnos hasta el desbarrancadero: ¿Antonio Navarro, el ex guerrillero? ¿Horacio Serpa? ¿Antanas Mokus?
Ah, en Colombia, lo grave es que no hay líderes que conduzcan. Lo que sobran son candidatos a gobernarla.
Emocionalmente, ¿cómo es el Gardeazábal de ahora? ¿Le sigue apostando a la literatura?
No dejaré de escribir nunca. Para celebrar mis 60 años publicaré una edición privada de 200 ejemplares de Mi Álbum. Un libro con 30 fotografías comentadas sobre momentos o personas que me marcaron en la vida.
Nota. Esta entrevista fue realizada en el año 2005.


