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Decadentes y Otros Cuentos 108 páginas, 12x21cms, tapa blanda |
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5-12, Operación cauterio
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OPINAN ESCRITORES Y PERIODISTAS |
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Es muy posible que al lector que se enfrente a “Los Decadentes y otros cuentos”, no le suene el nombre de su autor, el escritor colombiano Albeiro Arciniegas. No es de extrañar. El ganador del premio Manuel Llano 2005 de libros de cuentos, instituido por el gobierno de Cantabria, trabaja como periodista y es el presidente de la Fundación Gabriel García Márquez, pero su currículum literario hasta ahora no había trascendido las fronteras de Colombia. Ganador y finalista de algunos certámenes en su país, el libro con que debuta en el Estado Español es un conjunto de seis narraciones escritas con una prosa plena de lirismo que, a pesar de estar convenientemente perfumada de referencias propias del castellano de Colombia, no se hace extraña al lector de este lado del Atlántico. Su lectura recuerda, en algunos momentos, la prosa del Maestro García Márquez (los más de cuarenta hijos del médico Joaquín Almada, por ejemplo, podría constituir uno de tantos homenajes), pero tampoco faltan préstamos explícitos de otros gurús de la literatura sudamericana, como por ejemplo Jorge Luís Borges, a quien el cuento “Un pájaro gris...” le debe el tema, algunos de los personajes e incluso la forma de organizar el relato. En general, la prosa de Arciniegas observa una tendencia peligrosa a un barroquismo trufado, aquí y allá, de toques líricos, una prosa rica que a menudo se impone al hilo conductor del relato, ocultándolo, dificultando, por tanto, la percepción. En cambio, la penetración psicológica y la facultad de delimitar en pocas líneas tanto el ambiente como los personajes, facilita la identificación del lector cn las peripecias que nos narra.
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Santa Elena de Valdivia es el pueblo dónde transcurren la mayoría de los hechos que nos describe. Algunos personajes que aparecen en diferentes relatos, alguna referencia en un cuento a sucesos descritos en otro y un narrador común los emparentan hasta el punto de poder concluir –como tanto gusta a ciertos sectores de la crítica– que las partes, en el caso presente, cimentan una unidad poco menos que indisoluble. La obra comienza con un episodio de género negro –sin duda, en cuanto al ambiente en que se inscribe, el más disonante del conjunto–, para centrarse, acto seguido, en conflictos de índole más social, narrados con la excusa de un hallazgo arqueológico, un encuentro entre la guerrilla y una unidad del ejército regular, las incursiones de los paramilitares en Santa Elena, las investigaciones para seguir el rastro de un poeta maldito o la pugna por ganar unas elecciones municipales. Unas situaciones que permiten al autor dibujarnos –con nervio y tensión remarcables– algunos de los conflictos que afectan la sociedad rural colombiana. Vicent Usó |
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Albeiro Arciniegas no ha cogido el fusil que muchos de sus coetáneos han tenido que empuñar. Albeiro, por el contrario, ha tomado el pincel de su inmensa capacidad narrativa para organizar un vibrante y variopinto mosaico de acuarelas sobre las mujeres bonitas y los hombres malos, los problemas de ayer y las angustias de hoy y convertirlo todo en un libro de cuentos.
Gustavo Álvarez Gardeazábal |
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Con esta obra, Albeiro Arciniegas corrobora el por qué ha sido ganador de premios nacionales de cuento y reafirma su calidad literaria, que cada día es más madura, proyectándose como uno de los narradores más importantes del país. Miguel Garzón Arteaga |
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Es un buen libro este de Arciniegas; yo pienso que enriquece la bibliografía colombiana y que sin duda es el preludio de una buena cosecha, porque en el narrador hay garra, oficio, estilo personal, y el ingrediente más importante: la imaginación que, una vez desatada, es un vuelo que no se detiene. Fernando Soto Aparicio |
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Destaco la tradición literaria que –Arciniegas– hereda de autores como Juan Carlos Onetti y Juan Rulfo. Valoro la coherencia de los relatos, que coinciden todos en el mismo lugar, un territorio mítico de gran fuerza e interés literario. Ignacio Martínez de Pisón |
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